No, no es Skynet, todavía no; el problema somos nosotros mismos, y viene de más atrás de lo que creemos.
Si viste Terminator, recordarás la escena donde las máquinas se vuelven conscientes y deciden que ya no nos necesitan; da miedo, vende películas, y últimamente hasta parece que la realidad le está haciendo guiños al guion.
Pero hay una verdad incómoda que casi nadie cuenta, y es que antes de que la IA nos "reemplace" el pensamiento, ya veníamos perdiendo capacidad cognitiva por nuestra propia cuenta. Desde los años 70-80, sin robots, sin ChatGPT, sin nada de eso. Y ahora, justo esta semana, salió el dato más duro que hemos tenido hasta ahora para confirmarlo; pero vamos por partes.
1. El CI ya venía bajando (y no es un mito)
Durante casi todo el siglo XX, los 1900s, la humanidad se hizo más "inteligente" según los tests de Coeficiente Intelectual CI, subiendo como 3 puntos cada diez años. A esto se le llama el “efecto Flynn”, y fue real debido a una mejor nutrición, más escolaridad, más estimulación.
Pero el problema es que ese ascenso se frenó e incluso, en varios países, se revirtió.
La evidencia es particularmente un estudio contundente que viene de Noruega; unos investigadores que analizaron datos de más de 700 mil reclutas militares varones donde encontraron algo que no se puede explicar con "es que ahora hay más inmigración" o "son genes distintos": el CI bajó dentro de las mismas familias. Hermanos nacidos después puntuaban más bajo que sus hermanos mayores. El pico fue con los nacidos en 1975, y desde ahí, caída sostenida de unos 0.2 puntos por año (Bratsberg & Rogeberg, 2018).
Obviamente eso descarta la genética, descarta la migración; lo que queda es el ambiente, es decir ¿cómo criamos, cómo educamos, cómo leemos (o dejamos de leer)?. Y lo más golpeado fue justo lo que la escuela tradicional más entrena: l razonamiento abstracto y la resolución de problemas matemáticos.
Reitero, esto pasó décadas antes de que existiera un “chatbot” que te resuelva la tarea, no es culpa de la IA; es el terreno que ya estaba resbaladizo cuando llegó la IA a pisarlo.
2. llega la IA, y el cerebro "se apaga" un poco
El MIT hizo un experimento con estudiantes usando gorros de electrodos (EEG de verdad) mientras éstos escribían ensayos; un grupo usó ChatGPT, otro usó un buscador normal, y otro grupo escribió solo, sin ayuda. ¿cuál fué el resultado?, el grupo que usó ChatGPT mostró la actividad cerebral más pobre de los tres, con hasta un 55% menos de "conexión" cognitiva en algunas métricas. Los investigadores lo bautizaron "deuda cognitiva": la IA te presta esfuerzo mental hoy, pero te lo cobra después, con intereses (Kosmyna y otros, 2025).
El dato más interesante, y con algo de esperanza es que los estudiantes que primero pensaron solos y después usaron la IA recordaban mejor y tenían más actividad cerebral que los que empezaron dejando que la IA pensara por ellos; el orden aquí sí importa.
Y no es solo cosa de estudiantes, Microsoft y la Universidad “Carnegie Mellon” encuestaron a más de 300 profesionales que usan IA generativa en su trabajo todas las semanas; y, la conclusión fué que mientras más confías en la IA, menos piensas críticamente sobre lo que te da (Lee y otros, 2025). Ya no buscamos información, la verificamos (a veces, cuando nos acordamos).
3. El dato que acaba de llegar, y es el más fuerte de todos
Esta semana la OCDE publicó los resultados de PISA 2025, la evaluación que rinden más de 760 mil estudiantes de 91 países, representando a unos 33 millones de chicos de 15 años en el mundo (OECD, 2026); y, el resultado es, literalmente, el peor de toda la historia de la prueba, que existe desde el año 2000.
Entre 2015 y 2025, el promedio mundial de la OCDE cayó 22 puntos en matemáticas y 28 en lectura. Para que se entienda la magnitud: 20 puntos equivalen, más o menos, a un año entero de escuela perdido.
En América Latina el panorama es aún más duro
Argentina tuvo su peor resultado en matemáticas desde 2006. Tres de cada cuatro estudiantes (76%) no logran resolver una operación matemática cotidiana simple. Y esa cifra viene subiendo: era 69% en 2018.
México retrocedió en matemáticas y se mantuvo estancado en lectura y ciencias.
Brasil, Colombia y Costa Rica: estancados.
Chile, cayó en matemáticas y lectura.
Ningún país de la región supera el promedio de la OCDE en ninguna de las tres áreas evaluadas.
Pero el dato que más conecta con todo lo anterior es este: la proporción de "lectores apresurados", chicos que leen rápido pero no entienden lo que leen, y contestan mal aunque contesten rápido, casi se duplicó entre 2018 y 2025. Es exactamente el síntoma que describimos en el punto 2 con el estudio del MIT, pero ahora medido en millones de estudiantes reales, no en un laboratorio.
Ahora, la parte honesta que hay que decir para no inventar villanos fácilmente, la propia OCDE aclara que esta tendencia de caída ya se veía antes de la pandemia y antes de que la IA generativa se volviera masiva; es decir que PISA 2025 confirma con datos durísimos exactamente lo que veníamos diciendo: el declive es más viejo que ChatGPT. La IA no inventó el problema, llegó a un sistema que ya venía cuesta abajo, y quizas probablemente lo esté acelerando, aunque probarlo con precisión todavía es difícil; un dato que sí llama la atención es que entre los países con mejores resultados que son Singapur, Japón, Corea, Estonia, es precisamente en el Japón donde más estudiantes dicen no haber usado nunca o casi nunca chatbots de IA para hacer tareas.
4. ¿Se están sumando los problemas?
Con lo que sabemos al día de hoy, probablemente sí, pero con matices; son procesos distintos, con evidencia de calidad distinta, que parecen estar empujando en la misma dirección, cada vez menos capacidad de sostener la atención, menor razonamiento abstracto, menor tolerancia a lo difícil y a lo “largo”. PISA 2025 es el primer dato masivo, no de laboratorio, que muestra el síntoma central (lectura apresurada e imprecisa) exactamente donde lo esperaríamos.
Y todo esto pasa mientras el mundo tiene problemáticas sobre la mesa irresueltas como las migraciones masivas en Europa, los problemas fuertes con los migrantes latinos en el norte, xenofobia en ascenso, crisis climática, y lo que es mucho peor y peligroso que las decisiones importantes están en manos de la poquísima gente que a veces parece estar más interesada en su próximo cero (o ceros) en su cuenta bancaria que preocuparse del planeta y la gente que lo ocupa; esa parte de la humanidad que no tiene un “paper” con DOI que la respalde con precisión estadística, pero cualquiera que lea noticias sabe de qué hablamos.
5. ¿y ahora qué hacemos en la escuela y la universidad?
La UNESCO ya lo dijo claro desde 2023: la IA no debe reemplazar el pensamiento crítico ni la creatividad, y hay que repensar cómo evaluamos (UNESCO, 2023). El problema es que menos del 10% de escuelas y universidades en el mundo tienen alguna guía formal sobre esto. ¡Vamos tarde, y PISA 2025 lo acaba de confirmar con números!.
Algunas ideas concretas
Pensar primero, preguntar a la IA después, es lo que mostró el MIT, y funciona mejor la IA como segunda opinión que como punto de partida.
Entrenar atención sostenida, no solo contenidos; el salto en "lectores apresurados" sugiere que el problema ya no es solo ¿qué se enseña?, sino la capacidad de aguantar una tarea larga sin cortarla en pedazos de 15 segundos.
Volver a lo básico, literalmente, con el 76% de estudiantes argentinos sin poder resolver una cuenta cotidiana, el debate ya no es solo "pensamiento crítico avanzado", sino es la base misma de la matemática elemental.
Evaluar el proceso, no solo el resultado, examinar los borradores, defensa oral, "¿explícame cómo llegaste a esto?”.
Enseñar a dudar de la IA, no solo a usarla
Capacitar a los docentes, en serio; no se puede pedir criterio a los estudiantes si el profesor tampoco lo tiene claro sobre estas herramientas.
El final (que todavía no está escrito)
En Terminator, Sarah Connor pelea contra una máquina que ya decidió por sí misma. Nosotros, por ahora, no estamos peleando contra eso. Estamos peleando contra la comodidad; y los números de esta semana lo confirman con la evidencia más dura que hemos tenido hasta ahora.
La buena noticia, por ahora, es que este problema, a diferencia del de la película, todavía es completamente humano. No depende de que una IA se rebele (que ya lo ha hecho); depende de ¿qué decidimos hacer nosotros?, ¡hoy, en el aula, en la casa, en el trabajo!.
Todavía se puede escribir un final distinto, pero hay que empezar a escribirlo hoy, no cuando ya no quede músculo mental para sostener el LÁPIZ.
Fuentes
Bratsberg, B., & Rogeberg, O. (2018). Flynn effect and its reversal are both environmentally caused. Proceedings of the National Academy of Sciences, 115(26), 6674–6678. https://doi.org/10.1073/pnas.1718793115
Kosmyna, N., Hauptmann, E., Yuan, Y. T., Situ, J., Liao, X.-H., Beresnitzky, A. V., Braunstein, I., & Maes, P. (2025). Your brain on ChatGPT: Accumulation of cognitive debt when using an AI assistant for essay writing task (arXiv:2506.08872). https://doi.org/10.48550/arXiv.2506.08872
Lee, H.-P., Sarkar, A., Tankelevitch, L., Drosos, I., Rintel, S., Banks, R., & Wilson, N. (2025). The impact of generative AI on critical thinking: Self-reported reductions in cognitive effort and confidence effects from a survey of knowledge workers. Proceedings of the 2025 CHI Conference on Human Factors in Computing Systems. https://www.microsoft.com/en-us/research/publication/the-impact-of-generative-ai-on-critical-thinking-self-reported-reductions-in-cognitive-effort-and-confidence-effects-from-a-survey-of-knowledge-workers/
OECD. (2026). PISA 2025 results (Volume I): Future-ready students. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/73451bc5-en
UNESCO (Miao, F., & Holmes, W.). (2023). Guidance for generative AI in education and research. https://www.unesco.org/en/articles/guidance-generative-ai-education-and-research

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